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Entrevista a Gonzalo Moure Trenor

Escuchar a Gonzalo Moure es siempre un placer y una invitación al altruismo

Enrique Martín Padrón, alumno de 3º D de la ESO, tuvo la oportunidad de entrevistar a Gonzalo Moure Trenor, autor, entre otros, de Palabras de Caramelo o Los Gigantes de la Luna. Escritor  y viajero (que no turista), que no deja impasible a nadie. Ese tipo de personas que logra que nos preguntemos "¿Por qué no?" y anima a todo el que le escucha a tomar partido, a creer que un mundo mejor es posible gracias a nosotros mismos.

1. ¿Qué le motivó a dedicarse a la literatura juvenil/infantil? ¿Empiezo llevándote la contraria? Jaja, no es mi intención, pero es que no quiero que se considere mi literatura como infantil, ni tampoco juvenil. Escribo, eso sí, sobre niños y jóvenes, aunque también, a veces, sobre caballos, perros, pájaros o incluso adultos. Y precisamente de ahí viene todo. Cuando empecé, de me di cuenta de que me interesaba más ver la vida desde los ojos de un niño que desde los del adulto que era y soy. Y así sigo.

2. ¿Por qué empezó escribiendo sobre ficción y luego cambió hacia un género más realista?

Mmm, buena pregunta, con la que tampoco sé muy bien si estoy de acuerdo, o con el enunciado. Es verdad que mi primera novela era sobre un viaje espacial, pero había ya en ella mucho realismo. Y también es verdad que esa novela me sacó de mi mundo estrecho, me llevó a encontrar cosas sorprendentes en la realidad, y se convirtió en un vicio. Desde entonces, busco lo extraordinario en lo cotidiano: un niño sordo que “escucha” poesías en los labios de un camello, un padre analfabeto que envía cartas con dibujos a su hijo desde la cárcel para no dejar de darle su cariño, unos pastores y chamanes que doman a sus caballos cantándoles, un extraño síndrome que hace que los que lo padecen gocen de la música como nosotros no sabemos gozar… ¡Tanto, tan fantástico, en las aceras de la vida real!

3. De sus libros ¿Cuál diría usted que es el mejor? ¡Espero que el próximo! Si no fuera así, no seguiría escribiendo. Quiero dedicar los años que me quedan a escribir lo mejor, lo que me sorprenda, lo que me apasione…

4. ¿Cuál es su fuente de inspiración? ¿Dónde le gusta escribir? En donde se encuentra la vida. Que, por cierto, es en cualquier parte. Viajar es maravilloso, pero un viaje por nuestro entorno a veces nos enseña lo ciegos que hemos caminado por esa misma acera, tantas veces, sin ver lo importante. Y escribir… Vale cualquier sitio. A mí me tiene que valer, porque me he convertido en un auténtico canto rodado, de un lado a otro del mundo siempre.

5. Con sus libros usted difunde los problemas del pueblo saharaui ¿Podría contarnos cómo y cuando tuvo su primer contacto con ellos? Por escribir una novela. Tuve la suerte, un verano ya muy lejano, de tener como vecina a una niña de los campamentos que pasaba sus vacaciones en casa de un amigo. Cuando se fue, me quedó una enorme amargura, ausencia, un sentimiento de injusticia. Una noche, tuve un sueño que sucedía en aquellos remotos campamentos de donde venía aquella niña, Nadirah. Empecé a escribir aquí, pero me di cuenta de que para acabar la novela tenía que ir allá. Y me fui. Y me encontré un pueblo que desde el primer momento me hizo sentir como uno más de ellos. Es desde entonces también mi pueblo, mi causa, mi lucha diaria.

6. Centrándonos en el tema de los Derechos Humanos, ¿Cuál diría usted que es el más importante? ¿Por qué? La cultura, sin duda. Pero aún se podría resumir mejor, y con palabras menos devaluadas: belleza y verdad. Sin cultura, ni siquiera la libertad es útil, uno está en manos de quien le manipula. La cultura nos hace libres, y por otra parte es imposible la cultura sin la libertad.

7. ¿Cree que los gobiernos están haciendo todo lo posible para mejorar la situación de los más desfavorecidos? Yo no dudo de la honestidad de cualquier gobierno democrático. Quieren mejorar la situación, sí, aunque tengan una tendencia distinta a la mía o a la tuya. Pero otra cosa es lo que hacen después, cuando se encuentran secuestrados por los poderes económicos más oscuros, que imponen su voluntad mediante el chantaje o la corrupción. Y esos poderes oscuros, desde luego, no desean mejorar la situación de los que no sean ellos mismos. Por desgracia, hay miles de ejemplos cada día, tantos que resulta desolador.

8. ¿Forma usted parte de alguna O.N.G? ¿De cuál? Formo parte de la Asociación de Escritores por el Sáhara-Bubisher, y entre más de cien personas mantenemos una red de bibliobuses y bibliotecas en los campamentos de refugiados del Sáhara. Por una simple razón: porque allí todos los niños estudian español como segunda lengua, pero carecen de libros en los que usar lo que aprenden. Desde nuestra llegada, poco a poco, todos los escolares (y también jóvenes y adultos), van teniendo acceso a los libros. Y aprovecho para invitaros a todos a formar parte, cada cual según sus posibilidades, de este hermoso proyecto. Podéis conocernos en el blog bubisher.com

9. En entrevistas anteriores leímos que pensaba escribir un libro de miedo, uno de humor y otro de ciencia ficción, ¿Ha terminado alguno de ellos? La verdad es que no creo mucho en los géneros. Creo que en la vida hay risa, hay temblores de miedo, y hay capacidad para soñar un futuro mejor. Pretendo que todos mis libros sean sobre la vida, y si lo son, tienen un poco de todo eso. Unos más, y otros menos. Mi último libro publicado, “El hombre que entraba por la ventana”, es un fado lisboeta, un poco triste y melancólico, pero espero que dulce. Y sin embargo, el anterior, “Cama y cuento”, que trata un tema parecido, tiene bastante humor. Y ya que estoy en ello, el que escribo ahora, “Conejo por dentro”, es pura ciencia ficción, aunque sin naves espaciales: es más, parto en él de la convicción de que el tiempo no existe en el interior de los seres humanos, sólo en el exterior.

10. En entrevistas anteriores usted dijo que cada 16 años había un cambio en su vida y que, tras la fase de escritor se dedicaría al cine ¿Ha comenzado ya algún proyecto cinematográfico? Sí, empecé hace ya cuatro años, comenzando ese nuevo ciclo, pero aún no he conseguido cerrar ninguno de los tres o cuatro proyectos de películas que tengo en marcha. ¡El cine es muy lento!

Muchísimas Gracias. Gracias a ti, a vosotros. Hoy, por cierto, he estado en el Nuryana, y he sido feliz pensando con vosotros en voz alta, sintiendo el flujo de vuestro pensamiento entrando en el mío propio… ¡Una maravilla!