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Conductas inaceptables.

Es curioso ver como hay gente capaz de hacer cosas tan macabras por diversión. Un claro ejemplo son los altercados que suceden en los arcenes del Tranvía de Santa Cruz/La Laguna. ¡Es increíble comprobar cómo muchos jóvenes se “divierten” saltando de un lado a otro de las vías del tranvía, rompiendo a patadas los asientos y abriendo y cerrando las puertas! Pero lo peor está por llegar. La máxima diversión de estos inmaduros es lanzarse contra el tranvía mientras se encuentra en marcha, acostarse en los raíles para que el tranvía tenga que frenar, o incluso, empujar a transeúntes a las vías.  

Durante el pasado carnaval se produjo un suceso que demuestra lo mucho que tiene que avanzar nuestra sociedad. Dos jóvenes agarraron a una mujer y la lanzaron contra el tranvía, ésta cayó a las vías y fue arrastrada varios metros. De milagro salvó las piernas. Por si fuera poco, después de ayudarla a salir, abrieron la puerta del conductor a patadas y le pegaron una enorme paliza.

¿Cómo se puede haber llegado a estos extremos? ¿Cómo hemos podido dejar que estos jóvenes se conviertan en delincuentes? ¿Qué será lo próximo, si para divertirse se dedican a arrojar a transeúntes contra el tranvía, que harán cuando se enfaden? El fallo es que estos chicos no han tenido una educación apropiada. Si les hubieran transmitido, al menos, los principios más básicos, ahora esto no estaría sucediendo. Ya no son niños, saben perfectamente lo que hacen. Lo más curioso, es que ningún niño se le ocurriría hacer lo que ocupa el tiempo de estos “adultos”. Es DEPRIMENTE.

Enrique Martín Padrón